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Que haces lo que debes, sin esperar nada, y te quedas sin recursos para animar a los tuyos y para lo que venga después.

Que igual no cuentas con la seguridad de un sueldo que te permita quejarte de lo banal. Que igual no tienes un gran jardín desde el que enviar consejos al sol.

Que tienes que trabajar, y que lo haces porque es simplemente tu obligación. Y punto.

Que te piden seas diligente en tu labor, y no te dan recursos para hacerlo. 

Que estás cumpliendo con la responsabilidad de otra persona que decidió no hacer nada.

Que en casa ejerces de profe, animas, trabajas, aguantas...

Que eres solo un niño, y nadie parece hablar de ti

Que no tratas de aprovecharse de la situación, saltarte una cola, escapar para otro sitio, conseguir un privilegio. Que te sabes parte de un todo, y actúas en consecuencia con los demás

Que cerraron tu negocio, donde ya solo entraban cinco personas, para dejar abiertos donde entran mil

Que aguantarás con tu gente, harás el esfuerzo, darás ayuda, no aprovecharás para hacer limpia, pedir ayudas inmerecidas, y que mantendrás a tu lado a tus compañeros, igual que en los buenos tiempos

A quién todo el mundo quiere hablar, cantar, reñir, mentir, convencer, vender, arengar a favor, en contra, aconsejar, utilizar, llamar tu atención, pero que nadie te escucha

Que han convertido tu barrio en un campo de concentración, con megafonia amenazante 

Que para el sistema eres un rebaño que hay que manejar, que sale sin permiso, que se chiva, que no atiende, que no comprende, que no acata, o que se queja cuando está cómodamente en casa.

Que no alimentas tu ego en redes sociales, convencido de es el momento de tu conocimiento, de tu talento, y de lo adulador de tus redes que te dicen que todo el público es tuyo. 

Que no tienes una historia interesante con que rellenar un titular atractivo.  

Que ayudas en lo que puedes, sin necesidad de predicarlo a los cuatro vientos. 

Que no tendrás ayudas de nadie, como no pasa nunca, pero que vas a salir igual adelante, como has hecho siempre.

Que a veces tienes ganas de tirar la toalla, pero hay unos ojos que te miran buscando seguridad.

Y que serás más fuerte, luchando durante y después de la fiesta, de los brindis y las medallas para otros. Durante las acusaciones, los "yo lo dije". Durante el tiempo de las corbatas. 

¿Hay heroicidad en esto? Debes estar pensando con un sonrisa. Tu realmente te mereces el aplauso. 

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